Es cierto que la gran deforestación de Canarias, sobre todo en las islas centrales, fue llevada a cabo tras la colonización castellana.

No obstante el proceso ya se había iniciado con los guanches. Recientes publicaciones respaldan la hipótesis de que durante la época prehispánica ya se habían producido importantes deforestaciones.

Estudios realizados sobre los depósitos de ceniza en los yacimientos arqueológicos constatan el cambio de patrón de uso de la leña para producir energía. En una primera etapa los aborígenes usaban fundamentalmente especies del bosque termófilo, para cambiar drásticamente a especies de monteverde a partir del siglo XI d.c. (Machado, 1999).

Por otro lado, en mediciones realizadas sobre los depósitos de polen existentes en la laguna que cubrió buena parte del municipio del mismo nombre en Tenerife, se constata un drástico cambio en la composición del paisaje, con la extinción de especies como la encina (Quercus) o el Carpe (Carpinus) y su sustitución por fayas (Myrica faya) y, mayoritariamente, por especies herbáceas (Nascimento, 2008).

Además, a esta sucesión de especies en el paisaje, se acompañó un incremento sustancial de depósitos de cenizas lo que indica un uso intensivo del fuego como elemento transformador (Nascimento, 2008).

Estos recientes hallazgos deshacen el mito aborigen de equilibrio con la naturaleza y empujan a creer que buena parte de los bosques termófilos de Canarias (con especies como el almácigo, el acebuche, la sabina, la palmera o el drago y también la encina) ya habían sido sensiblemente impactados por los pobladores guanches:

“Los estudios antracológicos, que se encargan de analizar las especies arbóreas utilizadas en el pasado, han mostrado en esta Isla un proceso de deforestación acaecido durante la ocupación prehispánica. Esta transformación del medio boscoso se aprecia claramente en distintos yacimientos del norte de Tenerife. Mientras que en los yacimientos más antiguos la leña usada procede principalmente del bosque termófilo, a partir de niveles datados en el siglo XI d. C. la madera es originaria del monteverde.

Este cambio en el patrón de recolección esta muy vinculado al impacto de las actividades humanas, que hicieron retroceder la extensión de los bosques termófilos hasta prácticamente su desaparición, debiendo explotar con posterioridad especies del monteverde” (Morales Mateos, 2007, en Quirantes, 2009).

Por tanto, atendiendo a estas evidencias, podemos constatar una primera etapa de impacto humano sobre las selvas insulares que afectó sustancialmente a los bosques termófilos, transformando su composición, extinguiendo algunas de sus especies y reduciendo sensiblemente su superficie.

Como veremos más adelante, el bosque termófilo inicia así una merma que rematarán los castellanos y de la que nunca se volverá a recuperar sustancialmente.

Pagó el precio de desarrollarse en las zonas más aptas para la colonización: zonas de medianías bajas, más accesibles y cálidas que las zonas de monteverde y pinar y no tan secas e improductivas como las zonas bajas desarboladas.

Continua leyendo aquí: La colonización europea: minería forestal, corrupción y supervivencia

(Este post pertenece a un grupo de publicaciones cuyo mapa llave es este otro post).

Referencias

Machado Yanes, M. C., 1999. El hombre y las transformaciones del medio vegetal en el Archipiélago canario durante el periodo pre-europeo: 500 a. C/1500 d.C. Saguntum. Actes del II Congrés a Neolitic a la Península Ibèrica, extra no 2, Valencia, 1999, pp. 53-58.

Morales Mateos, J. et al., 2007. El impacto de las actividades humanas sobre el medioambiente de las Islas Canarias durante la prehistoria. El Indiferente. Centro de Educación Ambiental Municipal (revista de distribución gratuita), no 19, 2007, pp. 71-81.

Nascimento, L; Willis, K. J; Fernández Palacios, J. M; Criado, C. y Whittaker, R. J., 2008. The long-term ecology of the lost forest of La Laguna, Tenerife (Canary Islands). Journal of Biogeography, 2008, pp. 1- 16.

Quirantes González, F., Núñez Pestano, J.R. y García Mesa, D.A., 2009. Historia de los Montes de Tenerife. Universidad de La Laguna. Tesis Doctoral.