(Esta es una ponencia presentada en formato poster en el 6º Congreso Forestal Español)

Somos invisiblesResumen

Nuestra sociedad se ha transformado y es más urbanita que nunca. Por el camino se ha perdido el conocimiento de la realidad del medio rural para esta mayoría de la población y con ello también el conocimiento de la profesión forestal y su significado en este nuevo siglo. Acumulamos un déficit de comunicación de nuestra profesión con esta nueva sociedad y ello conlleva una distorsión entre las necesidades reales de gestión de las áreas forestales, la definición de políticas y dotación de presupuestos y la percepción de estas necesidades por este conjunto de la sociedad. Los incendios o la biomasa acaparan las demandas sociales y los protagonismos políticos, sin embargo existen muchas otras funciones clave que desempeñan nuestros territorios forestales que quedan en la sombra.

Por ejemplo, la producción de agua probablemente sea la función más importante para nuestra sociedad, más en los próximos años si se confirman los escenarios de cambio climático. Ello debiera conllevar un mayor protagonismo de nuestra profesión por su intima relación con este recurso. Es preciso dar un paso adelante. Comunicar, colaborar y acercarnos a la sociedad son claves en nuestro futuro profesional.

¿Sabes de qué va a lo que me dedico?

A mi padre, cuando le preguntan a qué me dedico, siempre bromea y sale del paso diciendo, “¿Mi hijo? Mi hijo cuenta pinos”. Es curioso porque mi padre es periodista científico con más de 40 años de experiencia. Creo que se puede decir que es una persona bastante bien informada. Y sin embargo no tiene una idea muy clara de qué es ser consultor forestal, o ingeniero de montes.

Supongo que a muchos compañeros tampoco os sorprenderá esta situación. A cuantos no nos ha pasado, cuando te preguntan, “¿a qué te dedicas?”,  y, cuando respondes, automáticamente vuelven a preguntar, “¿y eso de qué va? Ah, qué interesante”.

Quizás esto esté mejorando un poco en los últimos años, pero, en cualquier caso, creo que es un buen síntoma de qué pintamos en la sociedad: para la mayoría somos invisibles.

¿Por qué esto es así?

Quizás una razón tenga que ver con el medio en el qué o para el qué trabajamos. Nuestra sociedad se ha hecho fundamentalmente urbana y los terrenos forestales, junto con el medio rural, han sufrido una profunda transformación en los últimos 50 o 60 años. La mayoría de la población se ha hecho urbana como muestra la Figura 1 (Kalipedia, 2012).

screen-capture-5Otra posible razón es que no ha habido una visión integradora de nuestra profesión que se haya adaptado a las nuevas demandas de esta sociedad. Para mí el argumento clave de que esto es así es que nuestra principal herramienta de gestión forestal, la ordenación de montes, nunca ha cuajado en la realidad, salvo en situaciones muy contadas y con sus propios matices. Basta echar un vistazo al porcentaje de superficie ordenada en España.

Y sí, se le está dando un fuerte empuje a la ordenación en algunas comunidades autónomas con bastantes éxitos, pero también con dificultades. ¿Cuántos planes especiales acaban ejecutándose? ¿En qué índice promedio se cumplen? ¿Hay fondos para ordenar todo lo que hace falta? ¿Resuelven las ordenaciones realmente todos los problemas que supone la gestión?

Creo que aún no hemos sabido encajar este modelo de organizar la gestión de nuestros montes, importado de más allá de los Pirineos, a nuestra realidad.

También está claro que nuestra sociedad es cada vez más compleja y que la multitud de intereses y realidades que convergen sobre los montes hacen difícil encontrar un modelo que dé respuesta a todo ello.

Por otra parte, y en relación a la evolución de la demanda sobre los montes y su diversificación, también así lo ha hecho nuestra profesión, que compete a ámbitos de conocimiento cada vez más variados: ecología, biología, paisaje, ingeniería, gestión, educación, conservación, investigación, sociología, etcétera.

También los montes

Hay algo que me llama la atención también desde hace tiempo. Esta invisibilidad no es sólo de nuestra profesión. También es del valor para la sociedad que tienen estos montes que gestionamos. Basta ver los presupuestos de cualquier administración para medir la importancia que se les da. La situación había mejorado, es cierto, pero con esta siempre nombrada crisis, todos vemos como estos presupuestos se escurren entre los dedos. En la Tabla 1 se recogen algunas de las apreciaciones erróneas que la sociedad  tiene sobre los bosques, fruto de una encuesta reciente a la población europea, incluida la española.

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Dejo para el final de estas posibles respuestas la que creo que es más clave. Creo que nuestra invisibilidad tiene que ver con cómo es nuestra comunicación con la sociedad. Y cuando digo comunicación lo planteo como algo bidireccional. Porque comunicar no es sólo lanzar mensajes, sobre todo, si se quiere ser eficaz, comunicar en primer lugar es escuchar.

Una primera reflexión al respecto. Los incendios. Creo que probablemente es la realidad forestal más mediática (sino la única) que existe. Más en nuestro territorio de clima mediterráneo. Una realidad mediática llena de tópicos y muy politizada[1]. Básicamente genera alarma social. Lo cual se puede traducir en gran interés social. Algo tendrá que atrae tanto a los políticos, para hacerse las fotos. También no es de extrañar que acapare las principales partidas presupuestarias.

Biomasa y biodiversidad

Otro punto caliente actualmente es la biomasa. Una fuente de energía alternativa, sostenible y mitigadora del cambio climático, muy acorde a las demandas de la sociedad. También ha recibido un especial empujón presupuestario. Considerable en algunas regiones.

Igualmente ha pasado con el interés de la gente por la conservación de la biodiversidad. En algunos sitios más que en otros, pero en general se han movilizado recursos para su gestión.

A dónde quiero llegar es que al final, las demandas sociales, son las que realmente van marcando el ritmo de las inversiones y los recursos.

En este contexto, de relacionar la disposición de recursos (políticas y presupuestos) para la gestión forestal con las demandas sociales, os invito a echar un vistazo a la Figura 2 dónde se muestran los resultados del Proyecto VANE (Valoración de los Activos Naturales de España) presentado por el Ministerio de Medio Ambiente en 2010 para los suelos forestales de toda España (Esteban, 2010).

Estos datos, como el propio Ministerio advierte, han de ser tomados como una primera aproximación y como un orden de magnitud de mínimos, pues las metodologías utilizadas han tomado el principio de precaución.

Datos VANELlaman la atención bastantes cosas:

  • La renta anual de los activos naturales producidos por la zonas forestales de España, calculada para 2005, suma 16.122 millones de euros, lo que equivalió al 1,6% del PIB nacional de ese año. Mucho más que el PIB del Sector Forestal que, de pequeño, ni suele aparecer en las estadísticas (en 2005 todo el sector agrario junto con la pesca sumó el 3,2% del PIB). No olvidemos que es una valoración por lo bajo.
  • Casi el 70% de estos 16.100 M€ se debe a la producción de agua (sobre todo de uso doméstico y agrícola).
  • La siguiente renta en importancia (16%) es la de captura de CO2: 2.645 millones de euros.
  • Del orden de 14 veces menos que el agua y 3 veces menos que la fijación de CO2, o sea, muy de lejos, está la renta por producción de bienes directos (5% del total). Este valor se debe, sobre todo, a la producción de madera (2,7%), setas (0,9%) y ganado en extensivo (0,8%). La producción de leña es residual (0,1% del total).
  • Un 3,4% de esta renta se debe a la Conservación de la Biodiversidad. En este caso el cálculo se ha estimado en base a lo que se gastaba en 2005 en Conservación de la Biodiversidad.
  • Un 2% se corresponde a su vez, con los servicios recreativos. Aquí creo que se vuelve a subestimar esta función de los suelos forestales. Por ejemplo, en Canarias el Proyecto VANE no ha valorado el uso recreativo por parte de los 10 millones de turistas que visitan las islas. Con información que he conseguido de otras fuentes, ese valor podría ser ascender  a unos 170 millones de €/año para todo el archipiélago sumando el valor recreativo por la población local y el valor recreativo de la población visitante (Martínez, 2012). Esta cifra equivaldría al 28% del valor de todos los activos naturales relacionados con las zonas forestales de Canarias, unos 610 millones de euros al año (Martínez, 2012).
  • Con aportaciones más minoritarias quedaría el tratamiento de vertidos (depuración de contaminantes, 0,8% de esta renta) y la caza y la pesca (0,3%).

Cuestiones abiertas, ¿somos consecuentes con esta valoración?

Con estos datos delante me surgen varias preguntas.

¿La sociedad sabe de verdad el valor económico que tienen nuestros montes? ¿Lo sabemos los profesionales forestales? Creo que fácilmente podemos decir que no, en ambos casos.

¿Se corresponden los presupuestos destinados a gestión forestal con estas cifras? ¿Ponemos el foco los profesionales forestales en la gestión teniendo en cuenta esta realidad económica? El suministro de agua de calidad y probablemente la mitigación del impacto del cambio climático sobre el mismo es lo que la sociedad española actualmente valora más económicamente de nuestras zonas forestales a día de hoy.

¿Somos conscientes del impacto que va a tener el potencial cambio del clima en las próximas décadas? ¿Cómo van a impactar estos cambios en estas cifras? ¿Cuánta renta vamos a perder como país a consecuencia de ello?

Y, desde mi punto de vista, lo más importante: cómo profesionales, ¿focalizamos nuestras demandas a la sociedad en las cosas que les resultan más importantes o más valiosas?

Profundizando un poco: el tema del agua

Se estima que las precipitaciones disminuirán en la península ibérica entre un 18 y un 42% a finales de siglo (WWF España, 2012 (2)). Eso tiene dos consecuencias claras: (1) la distribución de las especies arbóreas de nuestros bosques va a tener que cambiar rápidamente, tal y como muestra la Figura 3, y los árboles no corren; y (2) el agua se convertirá en un bien todavía más escaso, con lo que es previsible que su valor aumentará.

Por otra parte, también se habla del agua como recurso estratégico a nivel geopolítico. Que las guerras de este siglo serán por controlar este recurso.

Entendiendo la relación clara entre agua y bosques, creo que el valor de la profesión forestal en la sociedad no debería más que crecer.

¿Qué hacemos? Algunas propuestas

Dicho esto, planteo algunas propuestas:

(1) Demos un paso adelante. No sigamos esperando a que la sociedad se de cuenta de lo importantes que son los montes. De lo importante que es lo que hacemos los profesionales forestales.

(2) Comunicar, comunicar, comunicar. Salgamos de nuestro ombligo. Usemos un lenguaje llano, directo. Para nosotros, para la sociedad. Construyamos nuestros mensajes y movilicémonos para influir. Aprendamos a hacerlo.

(3) Colaboremos para sumar. Busquemos alianzas y lancemos un mensaje potente. Entendámonos como un colectivo amplio y diverso. Estamos aquí y esto es lo que ofrecemos. Como base de la colaboración, reconozcamos el valor del otro. Superemos la necesidad de sentirnos mejores que los otros (los ingenieros de los biólogos, los de esta universidad frente a los de aquella, los de las empresas frente a los de la administración, los de esta empresa frente a los de aquella y todas las posibles combinaciones y sus viceversas). Por no hacerlo desaprovechamos todo el potencial que existe por el hecho ser diferentes. Me sorprende encontrar otros “mundos forestales” de otros países dónde los compañeros forestales de cualquier clase o institución se pueden llevar mejor o peor, pero lo que está claro es que “no colaborar” no es una alternativa. No se lo permiten. Ciertamente, les va mucho mejor.

(4) Romper nuestra visión marcada por la herencia de ser un sector de administración, que mira la realidad de arriba a abajo. La calle esta ahí afuera, y si queremos que valore y pague por lo que ofrecemos, no van a venir a buscarnos. Si no entendemos qué es lo que demandan no van a querer oírnos.

Agradecimientos

A Aitor Ameztegui (@multivac42) y su Blog de Forestalia por sus análisis fantásticos y particularmente el post de análisis del informe de la Comisión Europea sobre la percepción ciudadana de los bosques en el que he basado la Tabla 1. También a los compañeros de PROFOR, tanto del nivel nacional como de Canarias por el trabajo que juntos intentamos desarrollar para tender puentes con nuestra sociedad.

Bibliografía

AMEZTEGUI, A; 2012.  Mitos y verdades sobre el estado de los bosques europeos. [online] Blog Forestalia. Disponible en: http://ecoforestalia.blogspot.com.es/2012/12/mitos-y-verdades-sobre-el-estado-de-los.html?m=1 [8 enero 2012]

ESTEBAN MORATILLA, F (Coord.); 2010. Valoración de los Activos Naturales de España. Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. Secretaría General Técnica. Centro de Publicaciones. 95 p. Madrid.

MARTINEZ, Y. 2012. Bosques para la sociedad: un momento para cambiar de historia. Póster. VI Jornadas Florestais Insulares. Azores.

KALIPEDIA; 2012. Distribución de la población rural y urbana en España. Geografía de España. [online] Grupo Prisa. Disponible en: http://www.kalipedia.com/geografia-espana/tema/geografia-urbana/graficos-evolucion-poblacion-rural.html?x1=20070410klpgeodes_80.Ees&x=20070410klpgeodes_109.Kes [8 enero 2012]

RAMETSTEINER, E.; EICHLER, L.; BERG, J.; 2009. Shaping forest communication in the European Union: public perceptions of forests and forestry. Final Report. [online] European Commision. 157 p. Rotterdam. Disponible en:  http://ec.europa.eu/agriculture/analysis/external/forest-communication/finalreport_en.pdf [8 enero 2012]

WWF España; 2012 (1). Web sobre adaptación a cambio climático en España. [online] WWF España. Disponible en

http://www.wwf.es/que_hacemos/cambio_climatico/adaptacion22/ [8 Enero 2012]

WWF España; 2012 (2). Adaptación al cambio climático. Soluciones para un nuevo escenario. WWF Factsheet 2012. [online]10 p. Disponible en:

http://awsassets.wwf.es/downloads/factsheet_accfinal3.pdf  [8 Enero 2012]

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[1] El verano de 2012 puede considerarse una esperanzadora excepción a la brecha de comunicación que pretendo ilustrar en esta ponencia. Numerosos artículos han sido publicados en la prensa nacional y regional en la que se ha dado voz, generalmente gracias a la iniciativa de muchos compañeros de profesión, a “expertos” en la materia. Ello ha permitido rebatir algunos de los mitos que arrastramos desde hace años. Valgan como pequeña muestra del debate en los medios los siguientes artículos: